Sinergias en la prensa


« Franquicias periodísticas y sinergias productivas en la prensa mexicana: En busca de nuevos modelos de financiamiento » o

« Franquicias periodísticas y sinergias productivas en la prensa mexicana: pros y contras en la calidad de los productos finales ».

por María Elena Hernández, Rosalía Orozco, Salvador de León.

Article en cours d’élaboration en vue de la publication dans le prochain ouvrage du REJ, 2007. Ce texte est la version de juin 2006.

Mis en ligne le 22 juin 2007.

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De acuerdo con Martín Becerra, los fenómenos de convergencia que estamos presenciando en la esfera mediática en la era de la globalización, pueden describirse como un “montaje de culturas divergentes de producción, distribución y consumo en las industrias info-comunicacionales” (2000: 94). Este montaje, o hibridación de procesos, anclado en las posibilidades que abrieron las nuevas tecnologías de la información, muestra día a día su carácter paradójico: En el discurso, la construcción de la Sociedad de la Información supone la disminución de desigualdades en los flujos comunicativos, el incremento de la competencia y la apertura de nuevos mercados. En la práctica, las alianzas, fusiones, concentraciones e integraciones entre grupos de medios dominantes, van tomando un carácter oligopólico (Becerra, 2000: 108), que por definición restringe las posibilidades de diversidad.

En México, el interés por analizar el alcance de los fenómenos de convergencia en la industria de los medios de comunicación, se ha enfocado esencialmente al sector audiovisual (televisión, cable, radio), cuya concentración de la propiedad en pocas manos ha posibilitado la rápida asociación de empresas nacionales a conglomerados o proyectos multinacionales (Sánchez Ruiz, 1996 y 2000b; Gómez, 2004).

Las repercusiones de las formas adoptadas por estos fenómenos en los medios impresos, particularmente en los diarios locales, no han sido objeto de debate a fondo, aún cuando en la última década este mercado ha entrado en un importante proceso de recomposición financiera, que se ha manifestado claramente en la modificación de los procesos productivos (formas de organización, rutinas de trabajo, circuitos de distribución), y muestra ya consecuencias significativas en los productos periodísticos locales.

Un presupuesto central de la idea de la convergencia, como consecuencia del “salto tecnológico” en la Sociedad de la información, es la homogeneización de los soportes, los productos, las lógicas de emisión y de consumo de las industrias de comunicación, incluida la prensa. En tal sentido, no tendría por qué sorprender que esto esté ocurriendo en la prensa mexicana, y entonces el fenómeno podría leerse como un signo positivo de ingreso a la “nueva era”. Sin embargo, y siguiendo la crítica expuesta por Becerra, lo que vemos es que todos los esfuerzos parecen estar más centrados en reducir costos en los procesos productivos, que en impulsar nuevas opciones para los consumidores, o en eliminar las desigualdades de acceso a la esfera mediática.

En la búsqueda de fórmulas de crecimiento y adecuación al nuevo entorno tecnológico y financiero, los grupos periodísticos mexicanos más sólidos han adoptado estrategias empleadas en otras partes del mundo –por ejemplo, reorganizar sus procesos de producción bajo el sistema de sinergias y tratar de posicionarse como proveedores de servicios informativos –, pero también han comenzado a poner prueba un modelo de negocios exitoso en el comercio de servicios y alimentos elaborados: las franquicias, una estrategia de expansión sui generis en el caso de las empresas periodísticas.

En este trabajo se expone el fenómeno y se describen algunos ejemplos del funcionamiento de diarios locales que han adquirido la franquicia, o el derecho a usar la “marca” y el “know how”, de una de las dos empresas periodísticas más consolidadas en México, el Grupo Milenio. De igual manera, se presenta un acercamiento a la estrategia de expansión de la segunda empresa, el Grupo Reforma, que parece apegarse a la fórmula de crecimiento más propagada en el mundo: el de la venta de servicios informativos, y el establecimiento de alianzas estratégicas.

Una nota sobre el sentido de las palabras franquicias y sinergias.

“Aunque el término franquicia nació durante la Edad Media en Francia, el sistema de franquicias tal y como lo conocemos hoy en día, tiene su origen a mediados del siglo XIX,” en los Estados Unidos.
En 1862, Singer&Co empieza a utilizar esta fórmula empresarial para expandirse y distribuir sus productos, mediante la colaboración de comerciantes independientes. Más tarde, con las empresas automotrices, se adapta la idea original de la fórmula a la variante de “concesionarios y distribuidores” (dealers). En los años 50 despegan las franquicias de fast food (Mc Donalds, KFC, Burguer King), y en los 70 el sistema de franquicias se desarrolla en Europa. En México inician a mediados de los 90, y se generalizan rápidamente como modelo de negocios, aunque no en la producción del periodismo.

El concepto moderno de franquicia gira en torno a la marca como eje central, a la transmisión del know-how y a la asistencia permanente y formación (capacitación) de los “franquiciados”, para garantizar el sostenimiento de los estándares de la marca.

“Ya no basta con tener un producto para lograr el acceso a un mercado, hace falta algo más: una cualificación, una marca, un envoltorio personalizado, un emblema, una idea o un formato innovador y atractivo, y la franquicia cubre todos estos parámetros.”

Las sinergias.
Desde su integración al lenguaje empresarial, el concepto de sinergia se ha ampliado. Originalmente tomado de la biología, el término se refiere al esfuerzo combinado de dos o más órganos o sustancias para la realización eficiente de alguna función. En las empresas de comunicación se distinguen tres momentos en el uso del concepto: “En los 60 se buscaban en el interior de la empresa las sinergias de integración, ahorro y economías de escala.” En los 80 el objetivo era el aprovechamiento de las redes de distribución para múltiples productos y el desplazamiento de competidores, mediante la fusión de esfuerzos. En los 90, se identifica una triple dirección: En primer lugar las sinergias tecnoproductivas, en las que lo importante es el saber hacer técnico u organizativo sobre los procesos. El segundo caso es el de las sinergias reticulares, que ponen énfasis en lograr presencia en distintos puntos de las nuevas redes de comunicación. Finalmente, las sinergias de usuario en las que adquieren importancia la interconexión, la multimediación, la integración de lenguajes, y se redefine el papel del propio usuario, “difuminándose en parte su diferenciación respecto al productor o servidor de información.” Lo que se busca con las sinergias es, a final de cuentas, la reducción de costos de diferentes bienes o servicios, mediante su producción conjunta en lugar de por unidades separadas.

La introducción del uso del término sinergia (tecnoproductiva) en el ámbito periodístico mexicano, puede atribuirse a los empresarios del Grupo Reforma, cuya creación coincide con el proceso de negociaciones y firma del Tratado de Libre Comercio Norteamericano (1993-1994), y cuya expansión es facilitada por el impulso de la Internet en la segunda mitad de los 90. El término franquicia en el ámbito periodístico es utilizado por primera vez en México al interior del Grupo Milenio para referirse, en sentido metafórico, al modelo de crecimiento concebido por directivos de ese grupo editorial, en los albores del Siglo XXI. Los modelos empresariales de ambos grupos son una realidad muy reciente en la historia del periodismo mexicano, una historia que habla de una prensa predominantemente oficialista y subordinada, dependiente en extremo del financiamiento gubernamental.

Antecedentes sobre el financiamiento de la prensa en México

Como en muchas partes del mundo, la industria mexicana de la prensa ha sido históricamente beneficiada con apoyos gubernamentales que han hecho posible su subsistencia. No obstante, en el caso mexicano, las características de tales apoyos y sus consecuencias en las relaciones prensa-gobierno en los últimos 100 años, son un factor determinante para entender el tardío y desigual tránsito de una prensa económicamente dependiente, y editorialmente sumisa, a una prensa con vocación empresarial. Por ello, me parece necesario evocar el proceso de esta industria la prensa en busca de la independencia económica y describir el contexto que hace inevitables los cambios en el modelo predominante de financiamiento.

La industria de los diarios en México nació económicamente subordinada al poder público, siguiendo un modelo económico-proteccionista que se perfeccionó y consolidó en las primeras décadas de los gobiernos posrevolucionarios y cuyos sus rasgos esenciales sobreviven en nuestros días “como uno de los más dramáticos rezagos del proceso de modernización mexicana”. A lo largo del siglo XX, este modelo pasó por fases:

«[de un]proceso de encuadramiento corporativo de todos los sectores socioeconómicos al Estado, a la integración [de un] complejo político empresarial (o burocrático empresarial) de intereses comunes entre los sectores políticos y burocráticos y los de las grandes corporaciones empresariales; complejo cuyos engranes se han movido históricamente con el lubricante de la corrupción institucionalizada. »

La subordinación de los medios al poder político en México, y la cultura de la colusión inherente, se fueron reforzando a través del tiempo debido al entrelazamiento de tres prácticas recurrentes: el otorgamiento de apoyos amistosos ; el ejercicio de prácticas disuasivas por parte de actores del poder público, y la institucionalización de rituales de aproximación entre la prensa y el gobierno. Los apoyos o subvenciones constituyen el punto central para explicar el lento tránsito hacia la prensa económicamente independiente, y comprenden: ayudas directas a la economía personal del periodista, y subsidios de diferente índole y gran magnitud a las finanzas de las empresas.

Entre las subvenciones que el gobierno ha brindado a lo largo de su historia moderna al periodismo mexicano, las más visibles y criticadas han sido las aportaciones constantes al salario del periodista a través del llamado embute, un beneficio económico que las dependencias públicas empezaron a proporcionar sistemáticamente a los reporteros desde la época del presidente Miguel Alemán (1946-1952), “como una compensación por estar atentos a la cobertura de la fuente”. Sin embargo, la más aberrante de las formas de subsidio ha sido el suministro no reglamentado de publicidad oficial, que se convirtió en la garantía de subsistencia para numerosos medios impresos, incluso para aquellos que no cuentan con lectores y cuya circulación no va más allá de las oficinas de prensa. Para la mayoría de los diarios, esta dependencia económica de la publicidad oficial ha sido difícilmente evitable, debido a los bajos ingresos por venta de ejemplares y de publicidad a empresas privadas que caracterizan a la industria.
Históricamente, los medios se han visto también beneficiados con: créditos preferenciales, régimen especial de tributación, insumos subsidiados (como el papel y la electricidad) y convenios flexibles para el pago de servicios del sector público. Lo anterior explica por qué el funcionamiento de las empresas periodísticas mexicanas en muy pocos casos ha sido sano.

En busca de la independencia económica
El modelo económico-proteccionista que cobijó desde su origen al periodismo mexicano moderno, fue eficaz hasta la primera mitad de los años 1980.

Sin embargo, el engrasado mecanismo de funcionamiento entre las instituciones de la prensa y el gobierno comenzó a mostrar fisuras desde el verano de 1968, año en que tuvo lugar “la matanza de Tlatelolco” (enfrentamiento del ejército mexicano con grupos estudiantiles), cuyo tratamiento en la prensa fue una estampa nítida de la colusión imperante entre la prensa y el régimen. En el 68 se sitúa el inició de la lenta transición democrática en México, que habría de necesitar más de tres décadas para dar paso a la alternancia de partido en el poder.
Después de la matanza de Tlatelolco, el diario Excélsior –hasta entonces fundamentalmente conservador – dejó el oficialismo y comenzó a dar mayor prioridad a reportajes de corte social; sin embargo, no dejó de estar muy ligado al gobierno del presidente Luis Echeverría (1970-1976), quien brindaba a Julio Scherer, director de Excélsior, un trato cercano y preferencial. No obstante, el mismo presidente habría de inducir a los empresarios mexicanos a suprimir la publicidad para Excélsior en 1972 –por el tono y orientación de su línea editorial–, “rescataría” al diario de tal boicot publicitario y urdiría el conflicto sindical en la cooperativa periodística que concluyó con la expulsión de Scherer en 1976. La intromisión presidencial en los asuntos del diario se conocería después como el “Golpe” a Excélsior, y simbolizaría un parte-aguas en las relaciones entre la prensa y el poder político.
El enfrentamiento del poder presidencial con el director de Excélsior sería el detonante para el nacimiento de los primeros medios impresos que intentaron romper con la subordinación hacia el gobierno, y con ello marcaron una pauta en la búsqueda de nuevos modelos de financiamiento para la prensa.

Nuevas propuestas periodísticas, mismos problemas estructurales

“El Golpe” a Excélsior es el punto de partida de un lento distanciamiento entre la prensa y el poder político, que va de la mano de la búsqueda de nuevos modelos de financiamiento. En diferentes momentos de una historia común, nacen el semanario Proceso (1976) y los diarios Unomásuno (1977) y La Jornada (1984), que intentaron sustentarse en el apoyo de la naciente sociedad civil, pero que, inevitablemente, terminaron dependiendo también de la publicidad gubernamental.
Proceso, por ejemplo, estuvo al borde de la quiebra cuando el presidente José López Portillo (1976-1982) ordenó suprimir toda la publicidad oficial de sus páginas, y conminó a los empresarios a hacer lo mismo, por el cuestionamiento de la política económica del gobierno que hacía el semanario: “No te pago para que me pegues”, sería la explicación del propio presidente. La publicidad oficial era para los diarios y revistas “por lo menos el sesenta por ciento de sus ingresos”. El boicot publicitario llevó a Proceso a buscar otras fuentes de financiamiento.
Unomásuno nació como una cooperativa, con una propuesta periodística innovadora que lo convertiría en semillero de periodistas con un perfil más crítico ante los mecanismos de cooptación del sistema. Sin embargo, también fue un diario vinculado al subsidio gubernamental. De acuerdo con Raymundo Riva Palacio, la aparición de unomásuno gozó del apoyo del presidente López Portillo (1976-1982) y fue utilizado para consolidar la Reforma Política promovida por el mandatario. Riva Palacio explica que durante una asamblea de la cooperativa en 1979, Manuel Becerra Acosta reveló al grupo de periodistas fundadores

(…) que el diario había salido gracias a un préstamo personal de seis millones de pesos que le había facilitado [el presidente] López Portillo y que, hacia esas fechas, ya había sido totalmente liquidado.

En 1989, en el primer año de gobierno de Carlos Salinas de Gortari, el director del unomásuno, Manuel Becerra Acosta, se vio obligado a vender el diario, presionado por la situación financiera de la empresa. Siguiendo los mecanismos del sistema, el presidente saliente Miguel de la Madrid, puso en manos de Salinas de Gortari la decisión de cobrar o no, o de cómo cobrar, dos cuantiosas deudas adquiridas por Editorial Uno, S.A.: una con la empresa estatal que proveía el papel periódico, PIPSA, y otra con la Secretaría de Hacienda.
En septiembre de 1989 la Secretaría de Gobernación entregó un millón de dólares a Manuel Becerra Acosta, a cambio de la dirección y propiedad del periódico unomásuno, según lo declaró él mismo a la revista Proceso.

La Jornada

A cinco años del nacimiento de unomásuno, se evidenció una fuerte crisis en el manejo financiero de la “cooperativa”, pues su director Manuel Becerra Acosta, había tomado el control de la misma, adquiriendo la mayor parte de las acciones. Principalmente por tal motivo, un grupo de subdirectores y colaboradores renunciaron, y en poco tiempo fundarían un nuevo diario, La Jornada.
La Jornada nació con la intención de ser un diario “independiente del poder público, sin filiaciones partidistas, plural, analítico y reflexivo.” Un lugar de expresión para los sectores sociales que no lo tenían. Con la finalidad de no hacer alianzas con poderes políticos o económicos, algo típico hasta entonces, el proyecto se fundamentó en una convocatoria a las incipientes expresiones de la sociedad civil. “Salimos a la luz gracias a las aportaciones de miles de ciudadanos, en primer lugar las de artistas plásticos que aportaron sus contribuciones con su obra.” (…), sostenían los editores del diario.

La preocupación común de estas tres publicaciones surgidas después del “Golpe a Excélsior”, fue la de distanciarse del poder público, del financiamiento gubernamental y de los compromisos políticos que le son inherentes. Ninguno de estos medios, sin embargo, logró mantenerse completamente al margen de los apoyos gubernamentales.

El Financiero

Un caso aparte es el del Financiero, un periódico cuyo sostenimiento nunca dependió particularmente de la publicidad oficial. El Financiero, primer diario mexicano especializado en economía y finanzas, nació en octubre de 1981, cuando comenzaba la “petrolización” de la economía nacional, o el llamado boom petrolero (1978, 1979). En diciembre de ese año, apenas dos meses después de su nacimiento, el Financiero anticipó el quiebre económico que sobrevendría en el país en 1982, debido a que el peso mexicano estaba “sobrevaluado técnicamente”. Este hecho generó un escándalo y atrajo la atención hacia el diario que, hasta entonces, había sido inadvertido para los políticos.

El Financiero se convirtió en referencia para otros medios y empezó a tener resonancia. Marcaba la pauta en los temas importantes e incluso en los enfoques. Desde su ángulo especializado, abrió camino (después de Proceso) para un nuevo tipo de periodismo en México: el periodismo de investigación, el periodismo no oficialista. La influencia del periódico empezó a crecer y con ello se hizo manifiesto un cierto control gubernamental.

Tras la devaluación de 1982, sobrevino el crack de la bolsa de 1983 y la crisis de la deuda externa. El Financiero fue el único medio que dio un seguimiento serio al fenómeno. En respuesta el gobierno boicoteó económicamente al diario negándole un crédito a la empresa, a pesar de que cumplía con todos los requisitos establecidos, y ordenando la aplicación de estrictas auditorias fiscales (una medida de presión para empresas no sanas, que no era el caso del Financiero). Si bien el diario nunca había dependido de la publicidad oficial, sí se vio afectado en 1985 por el retiro de los anuncios de los bancos, que desde septiembre de 1982 pertenecían al gobierno y que volverían a privatizarse en 1990, con Carlos Salinas de Gortari.

No obstante, El Financiero mantuvo su línea crítica y en 1988 se involucró en la información política y con ello comenzó un período de conflicto muy severo con el gobierno. El Financiero llegó hasta el desafío frente al gobierno autoritario, pero pudo sostenerse pese a los obstáculos económicos impuestos a las empresas no alineadas al régimen, porque desde su origen impidió que su modelo de financiamiento descansara en la seguridad de la publicidad oficial.

Cambios inevitables en el modelo de financiamiento

Durante la década de los 80 se concentraron distintos fenómenos, financieros y naturales, que tuvieron importantes repercusiones en la economía nacional y, en consecuencia, en el modelo estructural de financiamiento de la prensa mexicana. Después de la devaluación de 1982 y del primer “crack” de la bolsa en 1983, ocurrió el gran terremoto que devastó la Ciudad de México en 1985 y que demandó una enorme inversión pública para la reconstrucción. En 1987 se presentó un segundo “crack” de la bolsa, que no sería el último problema financiero del régimen: justo al iniciar el periodo presidencial de Ernesto Zedillo, ocurriría el llamado “error de Diciembre” de 1994, una fuerte devaluación del peso, que estalló en las manos del presidente entrante, después de un largo periodo en que el mandatario saliente, Salinas de Gortari, mantuvo una alta paridad artificial peso/dólar. El Estado mexicano seguía “adelgazando”, y la economía nacional continuaba su proceso de privatización. Las consecuencias de estos hechos en las empresas periodísticas se dieron en cadena: recortes de personal, adecuación del producto, reingeniería, alianzas… cierre de diversos medios.

En paralelo a esos acontecimientos, continuaba la (neo) liberalización de la economía: entre el periodo presidencial de Miguel de la Madrid (1982-1988) y el de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), el Estado mexicano vendió más de mil empresas paraestatales que constituían, entre otras cosas, una fuente importante de subsidio gubernamental para los medios. Entre las 252 empresas estatales que se privatizaron con Salinas de Gortari, se cuentan los bancos, la compañía telefónica, las líneas aéreas, la siderurgia, las minas, los puertos, los aeropuertos…
A los efectos adversos del adelgazamiento del Estado sobre las finanzas de los medios, principalmente periódicos, se sumaron las implicaciones del viraje de las políticas de comunicación del gobierno de Salinas que, como parte de su proyecto “modernizador”, se había propuesto sanear las relaciones entre la prensa y el Estado. Varias de las “medidas modernizadoras” se centraron específicamente en el aspecto financiero, particularmente la privatización de la compañía estatal de papel PIPSA y la revisión de los mecanismos de subsidio del Estado hacia los medios, que llevó a la emisión de diversos “lineamientos para el uso del dinero público destinado a actividades de comunicación social”.

Apertura de los mercados del papel
Pese a la resistencia de los empresarios de los medios, Salinas acabó con el monopolio estatal de la compañía Productora e Importadora de Papel (PIPSA), empresa paraestatal que además de abastecer a todos los periódicos mexicanos, les almacenaba y transportaba la materia prima sin costos adicionales : El 20 de abril de 1990 se abrió el mercado nacional a la libre importación de papel periódico (con un arancel del 15% y sin necesidad de permisos previos). Con el paso del tiempo, los medios juzgaron que la frontera se abrió cuando ninguna industria mexicana estaba preparada para hacer frente a la competencia internacional , y PIPSA reconocía que competir con el papel importado era prácticamente imposible , en septiembre de 1993, el gobierno salinista anunciaba la inminente venta de sus tres fábricas de papel periódico.

La disminución de los subsidios a la economía de los medios
Como parte de las medidas modernizadoras de Salinas, en octubre de 1992 inició en México una “nueva práctica”: el gobierno ya no pagaría los viáticos de los reporteros, durante la cobertura de actividades presidenciales en el extranjero. A partir de entonces, serían las propias empresas las responsables de cubrir los gastos de sus enviados.

Más tarde, el 22 de diciembre de 1992, el Diario Oficial de la Federación publicó los “Lineamientos para la Aplicación de los Recursos Federales Destinados a la Publicidad y Difusión, y en General a las Actividades de Comunicación Social,” un documento en el que se establecían nuevos mecanismos de control en el ejercicio de los recursos públicos, y que fue recibido en el medio periodístico con gran inquietud porque se le interpretó como un intento de poner fin a las compensaciones en especie y pagos mensuales que las oficinas gubernamentales han hecho, históricamente, a reporteros, columnistas y caricaturistas.

El documento solicitaba a los directores de comunicación social, que terminaran con los pagos adicionales que se hacían a los informadores por cubrir eventos especiales, y que se corrigieran diversas prácticas, como la adquisición de tirajes de publicidad y de tirajes de nula distribución e importancia, que la asignación de recursos para publicidad oficial se destinara a los “diarios o revistas de amplia circulación y cobertura”. Además, se ordenaba que las convocatorias que el gobierno necesitara emitir se publicaran sólo en dos diarios (y no en todos los existentes), por un solo día y “preferentemente en un tamaño de un octavo de plana”.

En otros lineamientos se aludía a acabar con prácticas recurrentes para brindar atenciones a la prensa, como usar los recursos públicos (humanos y materiales) para fines o negocios ajenos a la función pública. También, se oficializaba, enfatizaba y extendía a los estados de la Republica la medida ya en vigor para el poder federal, de que en los viajes internacionales de los servidores públicos las empresas de medios deberían sufragar los gastos de sus reporteros y periodistas.

Tan común y conocida era la práctica de desviar fondos públicos bajo la justificación de gastos de atención a periodistas, que en los lineamientos se explicitaba: “por ningún motivo podrán efectuarse traspasos o transferencias de recursos de otras partidas” a rubros de publicidad, propaganda, publicaciones oficiales y, en general, los relacionados con actividades de comunicación social. Reporteros de La Jornada sostenían que, según una consulta realizada con varias de sus fuentes, las transferencias de recursos efectuadas por algunos directores de Comunicación Social de algunas bolsas presupuestales a la de “otros gastos de información y difusión” superaban hasta en “700 por ciento el monto autorizado inicialmente para esa partida no comprobable.”

Estos lineamientos, o disposiciones correctivas, describen la “normalidad” que imperaba en el uso de recursos públicos para facilitar las relaciones con la prensa. Si bien los subsidios gubernamentales a los medios no desaparecieron, después de emitidos los lineamientos, el gasto publicitario de las oficinas de gobierno sí disminuyó considerable y paulatinamente:

“En 1992, se tomaron medidas de política económica que tendrían un enorme impacto futuro en los medios impresos. Primero [el presidente Salinas] ordenó que se redujera la publicidad gubernamental en 50%, […], una tendencia que se agudizaría durante el gobierno de Ernesto Zedillo y se continuaría en el de Vicente Fox. En tres sexenios, el gasto gubernamental se redujo significativamente pasando a ser de aproximadamente 80% del ingreso en la prensa escrita al arrancar la administración salinista, a escasamente 12% en la foxista.”(Riva Palacio, 2004:181).

La reducción de subsidios y de ingresos por publicidad del sector público que inició a principios de los años noventa desestabilizó considerablemente a las empresas periodísticas, pero su situación se tornaría aún más crítica durante la segunda mitad de esa década, momento en que los cambios en la industria fueron vertiginosos, no sólo al nivel de lo económico, sino también de lo tecnológico y lo conceptual.
En lo económico, el año de 1995 fue particularmente crítico para los diarios, pues además de la crisis financiera, se vieron obligados a prepararse para hacer frente al nuevo contexto de competencia que generó la apertura de las fronteras entre México, Estados Unidos y Canadá, por la firma del Tratado de Libre Comercio en enero de 1994. Al nivel tecnológico, se evidenció la necesidad de informatizar las redacciones (un proceso que aún no concluye) y de entender la eclosión de la Internet como recurso ineludible para el periodismo. En lo conceptual, se acentuó la expansión del modelo periodístico de mercado. Los grandes medios empezaron a adoptar, y a adaptar, « la forma moderna del periodismo en el norte » el modelo periodístico que marcaba la « norma internacional », el modelo que privilegia la función del entretenimiento, por encima de la informativa, con un menor énfasis en la responsabilidad de vigilar al poder público. La visión de los medios periodísticos como empresas o negocios se legitimó y se justificó, y la búsqueda de rentabilidad de las empresas informativas dejó de ser un tema tabú, y empezó a convertirse en el motor de los cambios editoriales primero de forma, de diseño, luego de fondo.
En esta década, los noventa, el financiamiento del periodismo mexicano comenzó a pasar, paulatinamente, de un modelo de complicidades y corrupción a un modelo de colusión de intereses, [y]control corporativo, monopólico (…) mediante inversión accionaria y publicitaria. En otras palabras, ante la pérdida del poder económico del Estado para subsidiar a los medios, los grandes empresarios pasaron a ser “Los nuevos mecenas de la prensa”.

La segunda convulsión del modelo financiero de la prensa mexicana

La intensificación de los procesos de concentración y de convergencia tecnológica y financiera en el ámbito de los medios al nivel global, significó una segunda sacudida para las tradicionales estructuras de financiamiento de los medios impresos mexicanos. En el nuevo entorno, el modelo de propiedad predominante en la industria de la prensa en México (esencialmente familiar y disgregado, con contadas pero importantes excepciones), se ha mostrado inoperante, fuera de lugar: es clara la creciente dificultad de subsistencia para los periódicos mexicanos que no pertenecen a grupos o cadenas, incluso para aquellos que se siguen beneficiando con apoyos gubernamentales. Como lo han documentado algunos autores , la existencia de más de 300 diarios en el país parece un completo contrasentido, no sólo porque al nivel mundial el número de diarios tiende a contraerse, sino porque la mayoría de los tirajes en México son bajos y el número de lectores difícilmente supera el 10% de la población.
El gran número de títulos es el resultado del clientelismo y del mecenazgo políticos, que por décadas alimentaron la relación sui generis entre la prensa y el poder mexicanos . Es significativo, por ejemplo, el hecho de que en la Ciudad de México –capital del país y lugar en donde se concentran las decisiones de la vida nacional – se editen al menos 32 diarios, que en su mayoría no imprimen cada uno más de dos o tres mil ejemplares por día. La subsistencia de muchas de esas publicaciones sigue siendo posible gracias a la publicidad oficial, que se asigna “sin tomar en cuenta la circulación o la calidad de los periódicos o revistas que se benefician con esa publicidad” .

La reacción de la industria mexicana de la prensa ante la doble crisis que se ha descrito, empieza a manifestarse en la segunda mitad de los años 90, pero la estrategia parece más orientada a reconquistar (o conservar) el escaso y decreciente mercado interno de lectores, que a participar en la competencia global a través de alianzas estratégicas o del ingreso a proyectos multinacionales. Este hecho es explicable por varios factores contundentes: la fragmentada conformación de la propiedad de los diarios, la permanencia de la situación de dependencia de los subsidios gubernamentales, la desigual informatización en las redacciones, la incipiente modernización empresarial que puede constatarse en apenas unos 16 diarios en todo el país , y el estancamiento en el número de lectores. Hay que señalar, también, que la intensificación de la crisis financiera de la prensa, tiene que ver con el fenómeno del creciente desplazamiento de los anunciantes hacia la televisión (en el caso mexicano al menos el 75% del gasto publicitario en medios se destina a la televisión).

Recomposición del mercado de la prensa en México

Ante la inestabilidad financiera en los diarios, generada por la apertura de las fronteras desde 1994, la disminución de los subsidios públicos y la feroz competencia internacional en el mercado de los medios, muchos propietarios se adhirieron a asociaciones preexistentes que han servido para manifestar posturas como grupo en momentos políticos específicos, o para adquirir insumos de manera conjunta a mejores precios por volumen. Estas agrupaciones, sin embargo, no comparten proyectos periodísticos ni estrategias de crecimiento en la nueva circunstancia; la relación editorial entre los socios se reduce al intercambio o compra eventual (no sistemática) de servicios informativos de agencia en momentos específicos. Los casos más ilustrativos de este tipo de coaliciones son los de la Asociación de Editores de los Estados y la Asociación Mexicana de Editores de Periódicos.

La Asociación de Editores de los Estados (AEE) nació en 1933, hace 73 años, y se formó con los diarios autodenominados “independientes”, líderes por tradición o por calidad en sus ciudades sede. A ella pertenecieron El Universal (el diario más antiguo de la ciudad de México) que se retira en 2004, y El Informador (el decano de la segunda ciudad más poblada de México, Guadalajara) que sale de la AEE en 2005. El 40% de los 12 miembros que llegó a tener esta asociación (con influencia en 16 ciudades del país), se adhirió en 1999, en medio de la crisis financiera de los diarios mexicanos y de los movimientos de alianzas estratégicas en el mundo. El mismo fenómeno ocurrió en la Asociación Mexicana de Editores de Periódicos, AME, pues de los 125 miembros que reunía en 2005 más del 60% se había asociado a partir de 1999.

Más allá del factor económico, la Asociación de Editores de los Estados jugó un papel político fundamental al participar activamente en las discusiones nacionales para la elaboración y aprobación de la “Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública”, que entró en vigor en junio del 2003. No obstante su unidad y coincidencia en lo político, los miembros de la AEE no lograron consolidar el proyecto de colaboración editorial que se planteaban desde el 2000 (intercambio informativo y cobertura de temas en conjunto), debido tanto a las diferencias en sus plataformas tecnológicas, como a la desigual calidad del trabajo editorial y estilo de los reporteros de cada diario. El único proyecto editorial sólido que algunos de los socios comparten por ahora, es el de encartar en sus productos revistas de entretenimiento de gran calidad, producidas por un periodista independiente en sociedad con El Universal y El Informador.

Asociación de Editores de los Estados
Diario Estado Fundación Se adhiere a la AEE Se retira de la AEE
El Siglo de Torreón Coahuila 1922 1933
El Siglo de Durango Durango 1993 1933
El Informador Jalisco 1917 Marzo o Abril 2005
El Diario de Yucatán Yucatán 1925
El Imparcial Sonora 1937

La Crónica BC y Mexicali Baja California 1991
El Universal Ciudad de México 1916 1999 2004
El Universal Gráfico Ciudad de México 1922 1999 2004
Diario de Juárez
Chihuahua 1976 1999 2002
El Pulso de San Luis San Luis Potosí 1988 1999 Se retiró
Diario de Chihuahua Chihuahua 1982 1999 2002
El Debate (4 cds.) Sinaloa 1941 Después 1999 Se retiró
El Frontera (Tijuana) Baja California 1999 Después 1999

Fuente: Elaboración propia con datos de Medios Publicitarios de México y http://148.245.26.68/Lastest/feb99/15feb99/NACIONAL.HTM#N3
Asociación Mexicana de Editores de Periódicos, A.C.
Año Número de Periódicos
Asociados
1983 15
1999 48
2000 58
2002 100
2003 100
2004 125
2005 125

Fuente: Elaboración propia con datos del Sitio de la AME http://www.amed.com.mx/evolución.php

El liderazgo editorial de los grupos en los 90
Los movimientos en las anteriores asociaciones son indicativos de la inquietud reinante entre las empresas periodísticas mexicanas ante las tendencias globales de concentraciones y convergencias ; no obstante, no se relacionan con una recomposición del mercado de la prensa en este periodo de crisis.
Lo que cambia el escenario del periodismo mexicano en los 90, es la conformación de dos grupos periodísticos con una clara visión empresarial , surgidos de casas editoras históricamente rivales, con sede en la ciudad de Monterrey : El Norte de Monterrey y El Diario de Monterrey . Esta vez la competencia entre ambas casas deja de ser local y se transforma en multiregional, ante la clara necesidad de conquistar los tres mercados más importantes del país (Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey), como única estrategia viable para crecer económicamente y para mantener influencia en la vida pública.
De esta competencia surgen los grupos periodísticos Milenio y Reforma, los más influyentes en el establecimiento de la agenda informativa actual en México, y los más modernos en su concepción empresarial del periodismo.

El Grupo Reforma
A principios de los 1990, en plena efervescencia de la apertura de las fronteras comerciales con los socios del TLC , nace en la ciudad de México el diario Reforma (el 20 de noviembre de 1993), un proyecto gestado “en provincia” que genera gran expectación entre periodistas e intelectuales, no sólo por la calidad y credibilidad que había ganado su casa matriz, El Norte de Monterrey , sino también por su clara concepción mercadotécnica y su propósito de “profesionalizar” el trabajo periodístico (con salarios y condiciones laborales dignos).
El nacimiento de Reforma había sido cuidadosamente preparado: La inversión que lo respaldaba, según su propietario, era de 50 millones de dólares, y su consigna la de hacer un periodismo independiente de todo grupo de poder político, económico o religioso. La empresa arrancaría con 682 empleados, entre ellos 220 periodistas. Se había hecho una “alianza estratégica” con The Wall Street Journal, a nivel de intercambio informativo, y se contaba con los servicios de la agencia Infosel (noticias en “tiempo real” sobre economía y finanzas), perteneciente también a la casa matriz, El Norte de Monterrey.
La aparición de este nuevo diario cimbró al anquilosado periodismo de la ciudad de México, pues además de su presumida independencia económica, Reforma irrumpía en el escenario con un diseño visual atractivo, moderno, lleno de color, dividido en secciones bien definidas , pensadas en “nichos” específicos de consumidores. Paulatinamente, algunos diarios reaccionaron buscando “modernizar” su aspecto, pero no así el concepto periodístico, por lo que al menos en la etapa de su arranque, Reforma sacudió efectivamente al viejo periodismo: El legendario Excélsior sería su “primera víctima”, previamente debilitado, Excélsior no se recuperaría frente a un diario que sería visto como “el galvanizador de la nueva modernidad en la prensa mexicana” . El Universal, en cambio, entró en férrea competencia con Reforma, convirtiéndose en una especie de alter ego y logró situarse en “el pequeño grupo de medios distinguidos por su desvinculación financiera del gobierno” .

La aparición de Reforma fue, a la vez un parte-aguas en la historia de los periódicos dirigidos a las clases medias, [y] la imposición del primer modelo real con impacto nacional de un periódico manejado como empresa.

Varios periodistas coinciden en que la gran aportación de Reforma fue su atractivo diseño, además de sus estrategias comerciales y de distribución agresivas, que introdujeron una cierta frescura en un medio viciado y estancado… ¿La gran contradicción? que subordinaron la información a la publicidad, aún cuando físicamente los departamentos editorial y comercial fueron situados en áreas distintas, cuyas marcadas distancias simbólicas se cacareaban orgullosamente como “entidades que no se mezclan”.

La concepción periodística de Reforma intentaba ser una emulación del modelo estadounidense. Aunque cierto, el resultado fue más semejante al USA Today, que al New York Times: una excesiva preocupación por el impacto visual. El enfoque empresarial de Reforma ha sido criticado por llevar a concebir al ciudadano más como un cliente que como un lector:

Esto habla muchísimo de cómo [sus propietarios] ven al periódico: Es un negocio, porque nacieron con el periódico, pero podría ser una fábrica de tomates y los empaquetan igual: Los tomates están rojos, inyectan química para que sean más grandes, los envuelven muy bien, su caja pasa todos los controles de calidad en cualquier aduana y lo entregan a su cliente. Aquí es igual. Lo empaquetan de la misma manera. No están pensando en un periódico como un vehículo de interacción, de comunicación, sino en cómo podemos llegar mejor a nuestro cliente para tener éxito. Lo fortuito los lleva al periodismo, pero serían altamente exitosos si estuvieran fabricando sillas. Ése es el concepto empresarial. [...] “Más que un periódico, Reforma es una marca.”

En 1997 El Norte-Reforma inicia un proyecto de expansión en Guadalajara, la tercera ciudad económicamente más importante del país. Para “probar la plaza”, primero crearon Jalisco, un semanario que apareció en un periodo electoral, duró menos de un año y serviría para conocer el ambiente periodístico de la ciudad y decidir el lanzamiento de Mural en 1998, el tercer diario con el que se consolidó el Grupo Reforma. Con una visión clara de optimización de los recursos humanos y materiales, la producción de los tres diarios se reorganizó paulatinamente a partir de un sistema de sinergias, que además de satisfacer las propias necesidades, les ha permitido alimentar a Palabra, el hermano pequeño de la ciudad de Saltillo, Coahuila, que se integra al grupo en 1997, y crear una agencia informativa:
Agencia Reforma: “Independencia. Credibilidad. Pluralidad. Toda la información en un solo lugar.” (…) Con la red más extensa de periodistas profesionales cubriendo México, (…) A través de sus periódicos, sitios de Internet y servicios informativos, Grupo Reforma marca la agenda informativa de la sociedad mexicana. (…) Un equipo de 700 reporteros y fotógrafos en las tres principales ciudades del país y una red de corresponsales en toda la república…

El sitio de la Agencia Reforma es prueba se la dinámica concepción empresarial-periodística del Grupo. Ofrece una amplia “cartera” de articulistas, cartonistas y editorialistas para elegir. Las “mejores plumas” del país (en política, economía, deportes, espectáculos y cultura). Noticias, fotos, ilustraciones, infografías, editoriales, cartones, encuestas, reportajes de investigación, entrevistas a fondo, crónicas, suplementos semanales (Magazzine, Buena Mesa, Moda, Señor Fútbol, Interfase, De Viaje, Vida, Ciencia). Y, por supuesto, el servicio del Departamento de investigación, que elabora regularmente estudios “para tomar el pulso del público en los distintos temas que ocupan su atención”: Encuestas sobre preferencias electorales, evaluaciones de funcionarios públicos, percepciones de los ciudadanos sobre servicios, sondeos de popularidad en el medio cultural, deportivo y del espectáculo.
El Grupo Reforma
Diario Año de
nacimiento Tiraje
declarado Certificación del tiraje
El Norte 1938 135,373 Verificado
Reforma 1993 150,526 Verificado
Palabra 1997 9,429 Verificado
Mural 1998 38,311 Verificado
Metro (Tabloide) Monterrey 1988 69,189 Verificado

Metro
México 1997 73,970 Verificado

La influencia del Grupo Reforma, a través de la venta de asesoría y servicios informativos, es evidente en los diarios de la cadena A.M., un grupo de diarios de pequeño tiraje que circulan en Guanajuato y Querétaro (parte de la región centro del país). El rediseño de los diarios A.M. a partir de su suscripción a los servicios informativos de Reforma, sugeriría una relación más estrecha que la simple compra de productos informativos: gráficamente A.M. es hijo de Reforma (mismos colores, misma tipografía, mismo diseño de portada), y su agenda comprende, al menos nominalmente, las mismas secciones. No obstante, el propietario de los A.M. sostiene que se trata simplemente de una relación comercial en la que A.M. compra información como lo haría con cualquier otra agencia informativa. Aún así, es claro que la influencia del modelo periodístico del Grupo Reforma se expande eficientemente mediante este tipo de asociación.
Diarios asociados al Grupo Reforma
Diario Año de nacimiento Tiraje declarado
A.M León,
Guanajuato 1978 35,190 Verificado
A.M Celaya,
Guanajuato 1978 4,350
A.M San Francisco, Guanajuato 1985 1,415
A.M Guanajuato,
Guanajuato 1990 2.040
A.M La Piedad,
Guanajuato 1990 1,415
A.M Irapuato
Guanajuato 1997 3,794
A.M. Salamanca
Guanajuato
A.M Querétaro,
en Querétaro 2002
(noviembre) 4,472

o Multimedios- Diario de Monterrey-Público 1998-desarrollo del grupo en materia periodística (a partir de la compra de Público)

o Casos: Nayarit y Aguas Calientes
o Tipos de efectos:
• Empobrecimiento (control ¿marginal?)
• Nuevas prácticas

Los Diarios Milenio
El Grupo Editorial Milenio es parte de Multimedios Estrellas de Oro, cuya fuerza se encuentra principalmente en el norte de México. Multimedios se autodefine como un “Grupo empresarial de comunicación”, y en términos de facturación y expansión se sitúa en tercer lugar a nivel nacional, justo después de Televisa y TV Azteca. Su fuerza económica estriba en la participación que tiene en los sectores de medios de comunicación (radio, televisión y prensa), telecomunicaciones (televisión e internet por cable, radiolocalizadores) entretenimiento (salas de cine, music halls y parques de diversiones), restaurantes (Kentucky Fried Chicken, Pizza Hut y Das Bierhaus), Servicios de marketing (atención telefónica y publicidad exterior).

El área editorial de Multimedios nace hace poco más de 30 años con El Diario de Monterrey (1974), y a partir de 1998 empieza a tener un crecimiento muy acelerado fuera de esa ciudad. Federico Arreola, columnista político con formación de economista y matemático , influye en el propietario Francisco González, convenciéndole de la necesidad de invertir en un proyecto periodístico de alcance nacional. Desde entonces y hasta abril del 2004, Arreola fungió como director editorial del Grupo al que, en coordinación con Luis Petersen Farah , imprime una dinámica de crecimiento acelerada.

El proyecto editorial inicia en 1998 con el semanario Milenio, que empieza a editarse en la ciudad de México, bajo la dirección de periodistas reconocidos que habían colaborado en el diario Reforma y en la revista Proceso. Casi simultáneamente a la apertura de Milenio Semanal el empresario compra las acciones del diario Público, un periódico joven, en crisis financiera y con una idea más moderna del periodismo que el primer diario del Grupo. El proceso de la compra de Público es muy interesante, porque en una primera etapa el empresario sólo adquiere alrededor de 60 % de las acciones, y concede autonomía editorial a los periodistas que lo hacían. Esto, por supuesto, no dura mucho tiempo. En pocos meses, se consuma la compra de más del 80% de las acciones y se dictan lineamientos que modifican el estilo editorial del periódico y la organización interna de Público, que se sujeta, cada vez más a la optimización del funcionamiento financiero. Paralelamente, el Diario de Monterrey y los otros dos diarios de Multimedios, adoptan el formato tabloide y el diseño base de Público (anteriormente se trataba de diarios “gran formato”). Por su parte, Público empieza a transformar su concepto periodístico a través de un proceso de ensayo-error que queda fuera del control de los periodistas locales: ha comenzado el proceso productivo en sinergias. Inicia la división del trabajo entre los diarios del grupo, que ya son 4, y se prepara la apertura del periódico que será más tarde la cabeza del proyecto editorial: Milenio Diario, publicación que circula en la Ciudad de México y que nace de manera un poco apresurada, el 1º de enero de 2000, para estar a tiempo en el proceso electoral presidencial que culminará el 2 de julio de ese año con la alternancia.

Dos tipos de efectos: pérdidas y nuevas prácticas
El ajuste a prácticas más democráticas
Los diarios con mejores recursos humanos subsidian informativamente a los menos fuertes. Los lectores del anterior Público, tienen que leer una gran cantidad de informaciones que no tienen que ver con su entorno, sino con la ciudad de México . Las páginas intercambiadas entre los diarios del grupo en este nuevo proceso de producción en sinergia, despersonalizan la anterior oferta, hacen innecesarias algunas áreas de las redacciones (porque sus tareas se cubren en otra ciudad), recortan los espacios que antes ocupaban los colaboradores locales (articulistas y analistas), porque ahora se integran a todos los diarios del grupo las voces más calificadas en todas las áreas: los columnistas del centro. El grupo encuentra la clave para la expansión editorial, un modelo de negocios probado en otros giros: las franquicias.

Las franquicias periodísticas
El modelo de expansión desarrollado por los diarios Milenio es, a decir de uno de sus directivos editoriales, un modelo económicamente eficiente, que les ha permitido crecer rápidamente y al mismo tiempo consolidarse en la Ciudad de México, sin invertir cantidades enormes. El modelo de franquicias consiste en tener un socio local que se encarga de producir contenidos locales y que es comprador de páginas producidas nacionalmente (información nacional, internacional, de negocios, cultura, espectáculos y deportes). El dueño del nuevo periódico es un inversionista local que busca un saber hacer, una marca, una serie de insumos para hacer un producto de mejor calidad y menor precio y con un aval mercadotécnico que es la marca.

En su origen, el modelo es netamente empresarial, muy puntilloso en cuanto al control de costos. “No se puede crecer a cualquier costo, y no puedes utilizar un modelo de crecimiento parecido al de El Grupo Reforma,” que en la actualidad sigue subsidiando a dos de sus cuatro diarios. (Solamente de inversión inicial en el diario Mural, el dueño del Grupo Reforma invirtió más de 22 millones de dólares…)

… yo creo que sigue perdiendo dinero… No te puedes plantear un modelo de negocio en el que cada plaza que abres requiera 10 ó 15 años de inversión para alcanzar números negros, porque lo que le pasa a Reforma con Mural es que prácticamente con él quedó exhausto.. ¿Cuándo va a abrir la cuarta o la quinta plaza? Pues quién sabe. El modelo de Reforma les salió muy bien en Monterrey y en Cd. De México, pero no ha sido exitoso fuera de esas dos ciudades. En Saltillo les va mal. En Guadalajara, editorialmente, es un competidor bastante digno, yo diría un muy buen periódico. Pero empresarialmente todavía no terminan de encontrar la cuadratura al círculo.

Hasta ahora, a través de las franquicias el Grupo Milenio ha crecido más rápido que ningún otro grupo nacional. En los últimos dos años y medio han abierto, en promedio, una franquicia cada cuatro meses, y al mismo tiempo Milenio Diario se ha fortalecido y empieza a ganar un sitio entre los diarios de referencia, al menos en la Word Wide Web.

A pesar de que conocen las limitaciones y vicios del periodismo en las regiones en donde están abriendo franquicias, han decidido poner continuar con el proyecto de expansión tomando el riesgo de resolver los problemas y contradicciones sobre la marcha, porque, en su opinión, si quieren expandirse, no pueden detenerse a solucionar antes los conflictos que se pueden prever:

Por ejemplo ¿cómo garantizas que la información local tiene la calidad para ir junto con la información nacional? En un primer momento, lo echas a andar y vas aumentando los niveles de exigencia sobre la información local, no puedes esperarse hasta que los interesados te garanticen que la información local será impecable para darles la franquicia, porque no hay que perder de vista que el nivel de calidad de la información fuera de tres o cuatro ciudades de México es muy mala.

Grupo Editorial Milenio
Nombre Estado Se integra al grupo Milenio Fundación Tiraje
Revista Milenio Semanal Ciudad de México Agosto 1997 50 000
Milenio Diario de Monterrey Monterrey Diario del Grupo MM 1974 60,000
Milenio Diario de Tampico Tamaulipas Diario del Grupo MM 1990/se une 18 ago 2004 25,000
La Opinión Milenio Torreón, Coahuila Diario del Grupo MM 1917 30,000
Público Milenio Jalisco Vende sus acciones progresivamente al Grupo MM, a partir de 1998 1997 27,000
Milenio Diario Ciudad de México Diario que encabeza el Grupo editorial de MM 1º enero 2000 60,636
Vallarta Opina Milenio Jalisco entre 2002 1978 28,000
Nayarit Opina Milenio Nayarit entre 2002 1993 25,000
Milenio El Portal Veracruz Franquicia Julio 2002
Milenio Tabasco Tabasco Franquicia Mayo 2003
Milenio Ciudad del Carmen Campeche Franquicia ¿? Aparecía en nov 2004
Milenio Guerrero Acapulco Franquicia Aparecía en mar 2004
Milenio San Luis SanLuis Potosí Franquicia Aparecía en mar 2004
Milenio Hidalgo Hidalgo Franquicia 30 Marzo 2004
Milenio Toluca Franquicia 11 Noviembre 2004
Milenio Puebla Franquicia 14 Abril 2005
Milenio Novedades Yucatán Franquicia 4 Marzo 2006
Milenio Colima Colima Franquicia 6 Marzo 2006
PROYECTOS Cancún, Cabo San Lucas,

Elaboración propia a partir de Medios Publicitarios de México 2/5, de notas publicadas en Público Milenio y Comunicados del Grupo Editorial Milenio en su sitio web

o Abrir periódicos bajo el modelo de franquicias fue un insight que satisfacía dos necesidades para competir en los mercados locales:
o Hacer periódicos de bajo costo
o Y de buena calidad ¿democratización?

Además de que resolvía un problema jurídico que se presentaba al intentar integrar a los inversionistas interesados en integrarse al grupo de diarios (los directivos sostienen que al conocer que el costo de apertura de un diario puede relativamente bajo, hay muchas personas que por motivos políticos o intereses comerciales se acercan a la empresa).

El problema jurídico era “¿qué tipo de contrato garantizaría el buen uso de la marca … de un periodismo adecuado a la línea de Milenio?”

La idea básica de las franquicias supone poder hacer un periodismo de buena calidad, bajo costo y pocos periodistas (dicen que mejor pagados). Es el objetivo.

Al trabajar en sinergias, los diarios del grupo han eliminado áreas de sus redacciones cuyo trabajo es satisfecho por los otros. Por ejemplo: la información internacional, la de negocios y el suplemento de autos se realizan en Público Milenio (Guadalajara). Las noticias y asuntos “nacionales”, deportes y cultura se hace en Milenio Diario de la Ciudad de México, y las notas sobre espectáculos y tendencias (¿) se produce en Diario Milenio (Monterrey).

o Del Norte hacia el Sur, del Centro/capital hacia las regiones, de lo urbano al campo FALTA ESTABLECER LAS RELACIONES
Las franquicias compran en paquete estas secciones y sólo alimentan al sistema con información si sus notas locales merecen atención nacional, como en el caso de que algún partido de fútbol interesante haya ocurrido aquellas localidades, o que se suscite alguna discusión política con actores que tienen visibilidad nacional. Lo común es que no ocurra ese intercambio de “Sur” a “Norte”, entre otras cosas por el centralismo político y económico del país, pero también por la visión predominante de lo periodísticamente importante.

Más allá de la convergencia tecnológica,
El modelo de expansión descrito ha sido factible gracias a la convergencia tecnológica, y para algunas ciudades podría significar un enriquecimiento en la oferta periodística local, pues aún cuando la cobertura local que haga la franquicia sea deficiente, se tiene la “envoltura” que “viste” al nuevo diario. Esta es, claro, la visión optimista.

Sin embargo, dadas las características históricas de funcionamiento de la prensa mexicana (subsidiada, inversionistas con intereses de grupo, etc.), estos procesos no son garantía de productos locales de mejor calidad, y existe el riesgo de que la rentabilidad sea la racionalidad del modelo.

El empuje que puede dar al periodismo local la apertura de un diario que se produce esencialmente fuera, mediante procesos de sinergia, será relativo en una cultura centralista y en la que los empresarios, tradicionalmente, sólo invierten en periodismo impreso cuando existe un interés político importante. La figura de las franquicias resulta atractiva y económica, pero puede o no, motivar el desarrollo de recursos humanos propios para la cobertura local. alienta la inversión (dice Luis Miguel “No podemos ir más rápido que la sociedad” Primero cambian las estructuras económicas y políticas… luego las culturales?)

Ciertamente la recomposición del sector de la prensa que estamos presenciando puede verse como una estrategia inevitable de subsistencia.

Los directivos de Milenio saben que la historia y el contexto de las regiones condicionará el resultado de la implantación del modelo de negocios. Y deciden correr el riesgo. Desde mi perspectiva habrá que analizar el híbrido que resulta de la intención original declarada del Grupo Milenio: hacer un diario nacional, alimentado por las distintas regiones del país.

Existe un importante subdesarrollo de las regiones en materia periodística,
Persiste el uso de los periódicos para fines políticos coyunturales
La forma en que los empresarios conciben al periodismo, afecta los procesos de profesionalización del periodismo; el trabajo por sinergias como está concebido en el modelo de franquicias impone límites importantes en este aspecto.

Habrá que analizar El fenómeno. Por lo pronto, las prácticas predominantes muestran que el modelo reproducirá la óptica centralista en el periodismo: los opinadores son del centro, columnas internacionales traducidas o compradas (los servicios sindicados), las notas internacionales interpretadas desde una sola óptica (enfatizando el fenómeno que generan las agencias informativas), lo mismo que el deporte y el mundo de la cultura…

El argumento de que la información nacional se produce esencialmente en el centro, en la ciudad de México, a pesar de ser hasta cierto punto real, contribuye a reproducir esa realidad.

Puede esperarse que estos procesos no generen necesariamente productos periodísticos locales de mejor calidad (prácticas más democráticas), particularmente porque se trata de un modelo de negocios con énfasis en la reducción de costos, y porque las características históricas de operación de la prensa mexicana, tradicionalmente en colusión con el poder, marcan aún las prácticas periodísticas –principalmente en las ciudades pequeñas.

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